Inflamación de las encías: causas y soluciones

Conocida como gingivitis, la inflamación de las encías no es propiamente una enfermedad. Más bien es un signo de que algo pasa en nuestro organismo, sea en la cavidad oral o a causa de otros factores. Que las encías se encuentren inflamadas no es una mera molestia; se trata de una señal de alerta sobre algo que no va bien en la salud bucodental, principalmente. Puede ser debido a una higiene bucal deficiente, cambios hormonales u otras enfermedades como la periodontitis. En cualquier caso, una inflamación gingival puede conllevar complicaciones en caso de no tratarse a tiempo.

Las encías enrojecidas e inflamadas pueden sangrar, doler o incluso retroceder, dejando parte del diente a descubierto. Ignorar estos detalles puede poner en riesgo a las encías y el soporte óseo de los dientes. De hecho, una inflamación de encías puede ser el primero de los síntomas de una enfermedad periodontal irreversible. Por lo que saber por qué se produce, cómo tratarla y cuándo hay que acudir a la consulta del dentista es fundamental para evitar que algo simple se convierta en un problema de mayor gravedad.

Cuando se inflaman las encías, es porque se ha producido una reacción del tejido gingival ante la presencia de bacterias, placa o algún estímulo irritante. Esta inflamación se manifiesta por el aumento de volumen, enrojecimiento y, en muchas ocasiones, sangrado al cepillarse o utilizar el hilo dental.

Es de gran importancia entender que no se trata de una enfermedad en sí, sino de un síntoma de que algo afecta a la salud de las encías. Se puede tratar de una inflamación temporal o del inicio de una enfermedad periodontal que puede comprometer el soporte de los dientes, de no tratarse como es debido.

La inflamación de las encías puede ser puntual o crónica, en cuyo caso existe un problema persistente de higiene oral o una alteración sistémica. En cualquiera de los casos, no hay que ignorar la inflamación. Unas encías sanas son de color rosa pálido y firmes, además de no sangrar fácilmente.

Lo que provoca inflamación en las encías

Ante cualquier cambio que se produzca en el aspecto de las encías o si se produce mayor sensibilidad, lo más aconsejable es acudir al dentista, como nos han explicado en CIO Arturo Soria Centro de Innovación Odontológica. El origen de la inflamación puede ser diverso, aunque en la mayoría de las ocasiones se debe a la acumulación de placa bacteriana. Existen otros factores sistémicos y locales que pueden influir o agravar el problema, sobre los cuales vamos a hablar a continuación.

El más evidente es la acumulación de placa bacteriana y sarro. La causa más común de que se produzca inflamación de las encías. La placa bacteriana es una película pegajosa que se compone de bacterias y restos de alimento y se forma continuamente en dientes y encías. Si no se elimina cada día con un buen cepillado e higiene interdental, la placa se endurece, dando lugar al sarro. Esta acumulación irrita las encías, produce inflamación, sangrado y mal aliento.

La gingivitis y la periodontitis son causas de inflamación de las encías. La gingivitis es la fase inicial de la periodontitis o enfermedad periodontal. Se presenta con inflamación, sangrado y enrojecimiento, siendo reversible si se trata a tiempo. En caso de que se deje pasar sin hacer nada, puede desembocar en una periodontitis de mayor gravedad. En este caso se destruye el hueso que sostiene el diente, pudiendo llevar a su pérdida.

Los cambios hormonales que se producen en etapas concretas como la pubertad, la menopausia o el embarazo aumentan la sensibilidad de las encías, que pueden llegar a inflamarse con poca placa.

Tener alguna deficiencia de carácter nutricional como la falta de vitamina C puede debilitar las encías y favorecer su inflamación. Esto es muy común en dietas restrictivas, desórdenes alimentarios o personas con problemas de absorción intestinal.

Algunos medicamentos y enfermedades sistémicas, como los anticonvulsivos, inmunosupresores o bloqueadores de los canales de calcio, pueden producir hiperplasia gingival. Enfermedades como la diabetes, la leucemia o infecciones virales pueden manifestarse igualmente, con una inflamación de las encías.

El tabaquismo, el estrés y otros factores pueden ser causa de que se inflamen las encías y generen molestias. El tabaco reduce la oxigenación de los tejidos y altera la respuesta inmunitaria, lo que favorece las enfermedades de la encía. Padecer estrés puede debilitar las defensas del organismo y dificultar el control de las bacterias presentes en la boca. Cualquiera de las causas, tanto de forma aislada como combinadas entre ellas, agravando el cuadro, puede producir una gingivitis y requerir un tratamiento. Por lo que cada paciente debe acudir al dentista para poder conocer el origen concreto que causa la inflamación y aplicar el tratamiento correspondiente.

Síntomas y tratamientos

Hay que saber que la inflamación de las encías no siempre se presenta con dolor, por lo que es posible que se ignoren los signos de un problema. Cuanto antes se detecte, más fácil es revertir el daño y evitar que surjan complicaciones. Por lo que hay que prestar atención a los síntomas más habituales.

El enrojecimiento de las encías es uno de ellos. Cuando están sanas, muestran un color rosa pálido; si se tornan rojas o violáceas, puede ser indicio de inflamación. El sangrado durante el cepillado no es normal, suele ser señal de gingivitis, por lo que no hay que ignorarlo ni dejar de cepillar los dientes. Aunque no siempre se presenta dolor, en algunos casos se producen molestias o sensibilidad al masticar, cepillarse o tomar bebidas frías o calientes.

Una inflamación de las encías puede producir mal aliento o halitosis, incluso cuando la higiene bucal es buena. Con el paso del tiempo, las encías inflamadas pueden empezar a retroceder, dejando al descubierto parte de la raíz del diente. Esto afecta a la estética y aumenta el riesgo de padecer caries radicular y sensibilidad dental.

En fases más avanzadas, cuando la inflamación evoluciona y afecta al hueso, los dientes se pueden aflojar, siendo un signo claro de periodontitis avanzada que necesita un tratamiento con urgencia. Reconocer alguno de estos síntomas implica acudir al dentista con la mayor rapidez, puesto que, como hemos repetido varias veces, detectar y tratar a tiempo la inflamación evita que el problema se agrave.

Los diferentes tratamientos que se pueden recibir varían en función de la causa, el estado de la inflamación y cada paciente. Hay que entender que no es suficiente aplicar colutorio o remedios caseros; es necesaria una intervención profesional. Siendo los tratamientos más eficaces los siguientes:

  • Limpieza profesional para eliminar el sarro puede ser suficiente cuando se trata de una inflamación leve.
  • Raspado y alisado radicular, denominado curetaje, cuando la inflamación está más avanzada y existe formación de bolsas periodontales. Con este tratamiento se eliminan las bacterias presentes en las raíces dentales.
  • Colutorios, geles y medicamentos específicos, para completar el tratamiento realizado con antisépticos bucales o geles antibacterianos. No deben utilizarse sin indicación profesional, puesto que un uso prolongado puede alterar la flora oral o manchar los dientes

En los casos más graves puede ser necesario que el dentista recete antibióticos o antiinflamatorios.

Ningún tratamiento será eficaz si no se mantienen y mejoran los hábitos de higiene bucodental en casa. Mientras que, en algunos casos, será necesario abordar otros factores de carácter sistémico como puede ser la diabetes, el tabaquismo, el estrés crónico o la mala alimentación.

Existen algunos remedios caseros que pueden ayudar de forma puntual. Los enjuagues con agua tibia y sal, clásico de los clásicos, pueden ayudar a reducir la inflamación leve y actuar como antiséptico suave. Puede hacerse una o dos veces al día, durante un par de días, para no irritar las mucosas. Una infusión de manzanilla o salvia puede utilizarse como enjuague bucal tras el cepillado; ayuda a calmar las encías y reducir el enrojecimiento. Aplicar frío local en casos de inflamación con dolor, utilizando una compresa fría externa durante quince minutos, puede ayudar a aliviar las molestias. No debe aplicarse hielo de forma directa sobre la encía.

Los remedios que se desaconsejan son el bicarbonato de sodio o agua oxigenada, puesto que un uso frecuente puede dañar el esmalte, las mucosas y alterar el equilibrio de la flora oral. Un uso descontrolado puede empeorar la inflamación o causar quemaduras. El uso de aceites esenciales sin diluir, como aconsejan en algunos casos, puede resultar irritante o tóxico en caso de ingesta. Aplicar aspirina de forma directa sobre la encía es un error muy común que puede llegar a quemar el tejido gingival y agravar el problema.

En definitiva, los remedios caseros pueden ser una ayuda puntual, pero si las encías están inflamadas, lo mejor es acudir al dentista. Muchas personas retrasan esta visita pensando que desaparecerá la inflamación por sí sola, pero se trata de una actitud que puede tener consecuencias graves, puesto que la mayoría de enfermedades que afectan a la encía no duelen y avanzan en silencio.

Tener presente que la inflamación de las encías es más que una simple molestia es esencial. Se trata de una señal de que la salud bucal requiere atención, por lo que acudir al profesional adecuado es la mejor manera de evitar que se produzcan complicaciones.

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