hiperqueratosis

Seguro que muchos tenéis hiperqueratosis, pero no lo sabéis

¿Tienes durezas en los pies, de esas que duelen muchísimo y que hacen que, cuando llevas 20 minutos caminando, tengas que pararte cada dos por tres porque es imposible dar dos pasos más? ¿Te pones botas chulas para salir, y te das cuenta, cuando llevas ya una hora fuera de casa, de que ponerte esas botas han sido lo peor que has podido hacer y que ha sido una idea totalmente terrible?

A mí estas cosas me pasan desde siempre, solo que no sabía qué nombre ponerle. De hecho, tuve que ir un par de veces al podólogo a ver si me ayudaba, porque había veces que andando (es que me gusta mucho ir a pasear a la sierra, si os soy sincera), no podía dar ni dos pasos antes de tener que detenerme y sacarme los zapatos para masajearme ciertas partes de los pies (en los dos) que se me habían puesto un montón de duros.

Claro, yo en ese momento no podía ponerle otro nombre que no fuesen “durezas”, pero hay cosas que a veces es mejor que tengan nombres para saber exactamente qué son, cómo tratarlas y qué hay que hacer para prevenirlas, y justo de eso me gustaría hablarte.

 

¿Cómo me di cuenta de que necesitaba ayuda profesional de verdad?

Pues trabajando. Antes, cuando me achacaban los dolores en los pies, me sentaba, me ponía a hablar con mi esposo, dejaba de caminar un buen rato y ya está, cuando se me pasaba seguía a lo mío y aquí no ha pasado nada de nada. Pero claro, eso me podía servir cuando me pasaba yendo de senderismo o de paseo con mi esposo, porque ninguno nos ponemos ni horarios ni tenemos requisitos exigentes que cumplir, ni jefes a los que atender.

Pero me he metido a ser conductora de ambulancias, y ahí la cosa es MUY distinta. No soy técnico de emergencias, no acudo a casas o lugares donde ha habido accidentes graves, yo soy transportista sanitario, que son las personas que trabajan en el sector de programado. Es decir, son esas personas que vamos a buscar a los ancianitos o a los enfermitos que no tienen cómo ir a sus consultas, a sus tratamientos, a sus terapias de rehabilitación… y yo estoy encantada con mi trabajo, porque me encanta ayudar a la gente, y me siento plena haciéndolo. Antes era autónoma, ahora quiero ser conductora de ambulancias y cerrar mi empresa para dedicarme 100% a esto, que he descubierto que es lo que más me gusta de verdad hacer en el mundo.

Bueno, generalmente, mi trabajo es un 80% conducir (llevar a las personas de sus casas al centro de salud u hospital, y viceversa, y un 20% asistir y ayudar a las personas. Es decir, de 8 o 9 horas que tengo de turno, lo que más hago es conducir de un sitio a otro, y el resto ayudar a los ancianos o personas con poca movilidad a subir a la ambulancia. Pero claro, también hay que subir y bajar sillas, subir y bajar camillas, colocar oxígeno si es necesario… vamos, que no estoy TODO el día sentada, ni muchísimo menos: también hago muchas cosas de pie, aunque sea el tiempo mucho, mucho menor.

Bueno, mientras que con mi esposo podía parar cuando quisiera, sentarme, descansar una hora, dos incluso si me hacía falta… en este trabajo ya no puedo hacerlo, porque juego con tiempos de recorrido: si esta persona sale de casa a las 9 y tiene que estar en el hospital a las 10, e ir hasta allí me lleva 50 minutos + 10 minutos para subirla a la ambulancia… lo siento, señorita, tienes que aguantarte el dolor hasta que termines y tengas tiempo libre, porque esa persona enferma es mucho más importante que el hecho de que te duela el pie o no. Así que tuve que actuar.

 

Cuando tuve un día libre, no lo pensé más y fui al podólogo

No podía seguir así, y en mi siguiente día libre me pedí una cita y fui al podólogo, porque de verdad que no podía más. Y menos mal que lo hice: allí, una chica encantadora me explicó que en la hiperqueratosis la piel que se vuelve más gruesa de lo normal porque tiene presión o roce contra el zapato constantemente. El cuerpo lo hace como defensa, en plan “oye, aquí algo está molestando, voy a reforzar esta zona”, pero ese “refuerzo” es contraproducente, porque es lo que nos duele. Esa piel endurecida es a lo que todo el mundo llamamos durezas o callos, pero así es como se le conoce de forma técnica.

Esto suele salir en los pies porque son los que se llevan todo el peso del cuerpo durante horas. Si hay zonas donde apoyas más (como el talón, el metatarso, los laterales de los dedos…), es ahí donde empiezan a salirnos las durezas. Bueno, en mi caso también fue importante el tipo de calzado (que fueran zapatos estrechos, duros o que siempre rozasen en el mismo sitio), porque era lo que me provocaba las durezas. Y sí, esas botas que parecen increíbles al principio y luego te hacen sufrir… tienen bastante que ver.

La gracia (o la desgracia) es que no aparece de repente, ¿a ti te ha salido de un día para otro una pedazo de dureza en la parte baja del pie? Yo creo que no, y menos mal, porque estaríamos apañados. No, primero vamos a notar la piel más dura, luego que nos va a molestar y al final nos dolerá hasta al apoyarlo, que es lo que me pasaba a mí. Esto no se ve, tú no vas levantando y enseñándole el pie a la gente, así que no es estética… pero jolines, duele un montón, y hay que tratarlo como la dolencia que es.

Bueno, también hay otras cosas que pueden potenciarlo y hacerte la puñeta, como la forma de tu pie, cómo pisas, si hay deformaciones como juanetes o dedos en garra… porque son cosas que hacen que el pie te duela más. Incluso la forma de caminar influye, porque si cargas más peso en una parte sin darte cuenta, en esa zona se hace más presión, y más presión significa, irremediablemente, que te salga una dureza.

No soy la única, esto le pasa a muchísima gente, pero la mayoría dice “tengo durezas” y no lo piensa más. Pero cuando empieza a doler de verdad, hay que actuar antes de que te duela demasiado y te arrepientas.

 

Lo mejor es actuar cuanto antes

Hablé con los médicos profesionales de la clínica de fisioterapia en Getafe, Clínica Rafael guerra – Artros, y ellos me explicaron que uno de los errores más comunes que cometen las personas que tienen durezas es que piensan que no es importante, y lo único que hacen es lijárselo para reblandecerlo y quitarle espesura, pero ya está.

Y sí, yo también lo he hecho, no voy a mentir, yo me he metido a lijarme los pies con una lijadora especial de callos día tras día, intentando que me doliera menos, o que no me doliera, poniéndome crema hidratante, y haciéndome mil trucos de la abuela de mil formas distintas. Me frustré mucho en su día porque, porque más que hiciera, siempre estaba exactamente igual, no notaba ninguna diferencia. Entonces, ¿qué más podía hacer?

Pues cuando hablé con estos profesionales y ellos me explicaron que sí, que estas recomendaciones son necesarias (porque al fin y al cabo son buenos para las durezas), pero que lo mejor que puedes hacer es ir a tu podólogo de confianza y tratar el problema de inmediato, quitando las durezas con tratamientos profesionales para que, o bien no vuelvan a aparecer, o bien no vuelvan a salir en mucho, mucho tiempo.

Y eso hice.

 

¿Cómo es el proceso para eliminarte las durezas en el pie?

Antes de ir no tenía ni idea de lo que me iban a hacer, y la verdad es que estaba bastante nerviosa, porque pensaba que me iba a doler, pero nada, no fue así. Los podólogos fueron súper buenos, porque se sentaron conmigo al verme nerviosa y me tocaron el pie con tranquilidad mientras me iban hablando y explicando, todo despacio y con amabilidad.

Me sacaron herramientas y utensilios que me pusieron más nerviosa, pero no me hicieron daño ni nada, lo usaron para sacarme y cortarme la piel endurecida de más que me hacía daño. No querían clavarme nada, y cortarme, solo raspar e ir quitando, así que no dolió nada de nada. Era más el sonido que otra cosa, pero no molestó nada en absoluto, y eso me tranquilizó mucho.

Cuando me quitaron toda la parte sobrante de encima y me pusieron crema hidratante en la zona, me dijeron “mira, toca, y dime cómo lo sientes”. ¿Que cómo lo siento? ¡Como la piel de un bebé! Suave, lisa, blandita… hacía tantísimos años que no lo notaba así que me puse hasta a llorar, porque de verdad, pensaba que era un problema que no iba a poder solucionar y que siempre me iba a estar doliendo el pie. Para mí y mi mente, fue liberador.

Fueron muy amables, incluso me dieron consejos postratamiento para que el pie no volviese a dolerme tan rápido ni me pasase esto de forma próxima en el tiempo. Me dijeron qué hacer después, qué cuidados hacerme (como ponerme ciertas cremas hidratantes que ellos me aconsejaron), qué tipo de calzado ponerme, y pequeños cambios que debía hacer para que mi recuperación fuera mucho más larga en el tiempo.

 

Permíteme compartir contigo los consejos que me dieron

Hidrátate muy bien los pies para que no se endurezcan tan rápido. Piensa que las durezas salen por las rozaduras, así que, cuanto más blanda e hidratada tengas la piel, más difícil será que te salgan las durezas, que se benefician mucho de la piel seca y áspera. Hidrátatela, e hidrátatela mucho, cada vez que puedas

Revisa qué tipo de calzado y de pisada tienes y cuál necesitas de verdad. Recuerda que cada pie tiene una pisada distinta, y cada pisada tiene su tipo de zapato concreto. Si no buscas el que necesitas, vas a tener rozaduras porque no vas a tener un zapato adecuado.

-Esto es un poco inevitable según el caso, pero no andes mucho tiempo seguido, descansa el pie de vez en cuando si tu rutina te lo permite. Anda y descansa, anda y descansa… así el pie se relaja y también descansa.

No limes tus pies demasiado ni uses herramientas agresivas, puedes hacerte más daño que beneficiarte. Puedes incluso hacerte heridas que tarden en sanar e infectarte un poco el pie. Acude siempre a un profesional que te guíe en este proceso.

-Una vez te hayas hecho el tratamiento, revisa a menudo cómo llevas el pie, si te salen rozaduras de nuevo o si se te endurece, para que no dejes que empeore demasiado antes de tratarlo. Cuanto antes lo trates, antes lo sanarás y menos te dolerá.

-Muchos tenemos un solo zapato, como yo, pero esto no es tan buena idea: ten al menos dos pares de zapatos para ir alternándolos. Lo mejor es lo que hace mi padre, que tiene tres pares de zapatos y se lo cambia todos los días. Él camina 40 – 35 km todos los días y, aun así, no tiene rozaduras. ¿No te dice nada eso?

-Cuando tu pie se haya recuperado, no caigas en el error de “bueno, ya está bien, ya puedo dejar de hacer esto”. Recuerda que las rozaduras aparecen por roce, así que no caigas en el error de detener el proceso y las indicaciones del podólogo cuando te recuperes, porque pueden volver a salirte y tener que empezar todo de nuevo otra vez.

No esperes demasiado para ir al podólogo: cuanto antes vayas, antes te recuperarás.

 

Tu salud, antes la salud de los demás

Yo tuve que parar un poco e ir al podólogo, a pesar de trabajar en algo tan bonito como ayudar a los demás. Te recomiendo que pienses en ti, y luego en los demás, para poder dar una ayuda coherente y completa a todos cuantos te rodean.

Y si no ayudas a nadie y solo te duele el pie, te aconsejo igualmente que no lo dejes para lo último, y que vayas cuanto antes al podólogo. Cuanto más esperes, más difícil será y más largo será el tratamiento que tengas que hacer para recuperarte.

Comparte el post:

Más artículos

Soluciones legales para conflictos del hogar con un abogado civil

El hogar es, para la mayoría de las personas, mucho más que un simple lugar físico. Es ese espacio donde buscamos sentirnos tranquilos, protegidos y a gusto con nosotros mismos. Es donde construimos nuestras rutinas, compartimos momentos importantes y encontramos una pausa frente al ritmo

Los avances tecnológicos en las manivelas

A primera vista, la manivela puede parecer un componente simple, incluso rudimentario: una palanca que transforma un movimiento rotatorio en uno alternativo o viceversa. Sin embargo, esta percepción superficial oculta una realidad mucho más compleja en el mundo de la ingeniería moderna. Las manivelas han

Más comentados

La importancia de un diseño web

Cada vez se hace más importante contar con un buen diseño web y es que cualquier página web de un comercio tiene que resultar accesible

Compartir

Facebook
X
LinkedIn
Scroll al inicio