Cuando se habla de movilidad reducida, ya sea por la edad, una enfermedad neurológica o un accidente, se debe comprender que su cuidado va más allá que cubrir sus limitaciones móviles. Se trata de una condición que, si bien requiere mayor atención desde lo funcional, también la requiere desde el lugar humano. Por ello, aprender a gestionar estos cuidados es fundamental para asegurar la dignidad y autonomía a la persona. Esto se logra con cuidados en todos los aspectos de su vida, prestando atención a las comodidades que tenga en su hogar, a la comida y al estado emocional que maneje en la vida cotidiana. A continuación, se darán algunos puntos clave que se deben tener en cuenta para estos casos.
El cuidado de la piel: Más que una cuestión de higiene
Si la persona cuidada pasa muchas horas en la misma posición, puede correr riesgos de que le salgan úlceras por presión. Estas heridas se causan por el mismo peso del cuerpo, que presiona la piel contra el hueso y corta la circulación en esa zona. Si no se las reconoce a tiempo o se descuidan, estas lesiones que, a priori parecen leves, pueden infectarse y causar problemas graves que se extiendan a todo el cuerpo.
Para evitar este tipo de úlceras, es necesario respetar un orden de horarios para hacer cambios de postura, mantener la piel siempre limpia e hidratada y controlar que la ropa o las sábanas no tengan arrugas que puedan raspar.
Además de las lesiones, la falta de movimiento hace que la sangre de las piernas circule más despacio y eso puede causar hinchazón o incluso trombos. En este sentido, desde Cuidaria explican que el cuidado personalizado ayuda a detectar rápidamente cualquier cambio en la piel, por mínimo que sea. La atención diaria del estado de la circulación puede evitar que se convierta en un problema grave.
La alimentación: El motor para la recuperación
Cuando una persona deja de ser activa, su gasto de energía baja drásticamente. Por esta razón, se debe considerar reducir también su dieta, para evitar problemas como el sobrepeso. En estas situaciones, ese peso extra puede ser complicado, ya que afectará directamente a las articulaciones y complica aún más las la movilidad. Sin embargo, no hay que exagerar y reducir demasiado, ya que, si no se ingieren las proteínas suficientes, se puede debilitar los músculos, afectando los trabajos de fisioterapia.
En las guías brindadas por el Ministerio de Sanidad se insiste sobre la importancia de una dieta rica en fibra para combatir el estreñimiento crónico, que suele ser un problema cuando no hay ejercicio físico. También es muy importante asegurar la ingesta de calcio y vitamina D para mantener la fuerza de los huesos, debilitados por la falta de uso.
El bienestar mental y el valor de la compañía
En ningún momento se puede olvidar que perder la capacidad de movimiento es un golpe muy fuerte para la autoestima de cualquier persona. En estos casos, es normal que se experimenten momentos de tristeza o enojo por la frustración, e incluso pueden aparecer cuadros de depresión por sentir una pérdida de la independencia.
Para evitar el aislamiento social al que pueden llevar estos estados, actualmente se está trabajando mucho con la idea de la prescripción social. Estos son programas que fomentan a que las personas con movilidad reducida se animen a participar en actividades, charlas con vecinos o al uso de la tecnología para estar en contacto con su familia. Desde IMSERSO (Instituto de Mayores y Servicios Sociales) se recuerda que la autonomía no pasa tanto por la ayuda para caminar, sino por buscar las formas en que la persona cuidada pueda seguir tomando decisiones sobre su vida.
Leyes y seguridad sobre el apoyo
En estos casos, las familias deben ser conscientes de que no están solas. Conocer los derechos con los que cuentan, les permite, tanto al paciente como a sus cuidadores cercanos, el acceso a recursos que alivian la carga cotidiana. En España, a partir de la Ley de Dependencia (Ley 39/2006) se reconoce el derecho a recibir ayudas, ya sea a través de asistencia para el hogar, teleasistencia o plazas en centros especializados.
Además, actualmente la tecnología permite que las herramientas técnicas lleguen a niveles de ayuda que antes eran mucho más complicados. Gracias a las grúas ortopédicas, las camas articuladas y otros sistemas, se puede ampliar considerablemente la autonomía de una persona dentro del hogar. Sin embargo, estos aparatos deben respetar ciertas normar para cumlplir con la seguridad necesario. Por ello, es importante saber que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) es la encargada de certificar que estos productos cumplen con las normas de seguridad.
Adaptación del hogar y fisioterapia
Es sumamente necesario que el hogar se adapte a la persona. Desde las pequeñas modificaciones, como quitar una alfombra o mejorar la iluminación, hasta la instalación de estructuras que sirvan de sostén. como barras en el baño para evitar caídas. Si el entorno cotidiano se vuelve accesible a la movilidad, va a reducir el miedo de la persona y se la fomenta a que cosas por sí misma.
Junto a esto, la fisioterapia ayuda a que la persona se sienta más ágil y, sobre todo, con menos dolores musculares por la inactividad. Esta debe realizarse como un hábito de salud cotidiano. Con el simple hecho de realizar todos los días algunos movimientos suaves, se ayuda a que las articulaciones no se vuelvan rígidas.
Un esfuerzo para la calidad de vida
El estado de salud de una persona con movilidad reducida se puede mejorar. Para ello, se debe combinar el trabajo entre la técnica y la atención emocional. Es importante que el entorno cotidiano le brinde la seguridad necesaria para que se sienta valorada y protegida. Es importante recordar que el derecho a una buena calidad de vida se debe respetar siempre. Sea cual sea la capacidad de movimiento de una persona, si se respetan la alimentación, el cuidado físico y emocional y se genera el equipo de apoyo necesario, la posibilidad de tener una vida digna y con autonomía, es posible.

