Nuestros hogares se ven sometidos a multitud de innovaciones que nos hacen la vida más fácil. En esta ocasión hablaremos de las pérgolas bioclimáticas, que han pasado a ser de las soluciones más interesantes para aquellos que deseen sacar más provecho del espacio exterior en su vivienda.
Una popularidad que no es fruto de la casualidad
Las pérgolas nos aportan sombra, se encargan de regular la temperatura y nos protegen del sol y de la lluvia ligera. No solo eso, es que además tienen un valor estético que encaja bastante bien en las casas modernas y en las reformas de estilo más clásico.
Ahora vivimos tiempos en los que el metro de cada vivienda es importante, por lo que estas estructuras pasaron de ser solo un elemento decorativo a ser una pieza indispensable para el hogar. Este crecimiento está directamente relacionado con un cambio de costumbres. El número de personas que quieren pasar su tiempo en las terrazas, patios o jardines cada vez es mayor, todo ello sin renunciar al mayor confort que sea posible.
Los exteriores
Las zonas de exterior ya no son solo el clásico sitio de paso; ahora ya son una extensión natural de la casa. Por este motivo, la pérgola bioclimática encaja fácilmente, ya que, como nos comentan los expertos de Lara, Puertas y Ventanas, se mejora el uso de los espacios, siendo más agradable la estancia, y se puede adaptar el ambiente dependiendo de la hora del día o la estación del año.
¿Qué es realmente una pérgola bioclimática?
Estamos hablando de una estructura ideada para regular de manera inteligente las condiciones del espacio exterior. El rasgo más característico es que incorpora lamas orientables, por lo general de aluminio, que pueden abrirse o cerrarse dependiendo de la necesidad de luz, protección o ventilación. Con este sistema, el usuario puede controlar en parte el clima bajo la cubierta sin que dependa de las soluciones fijas. Esta capacidad de adaptarse es lo que la distingue de la clásica pérgola tradicional.
Las estructuras convencionales ofrecen sombra de manera estática, pero la bioclimática tiene una mejor respuesta a los cambios climatológicos, a la intensidad del sol o a una brisa en concreto. A nivel práctico, esto significa que se puede pasar más tiempo en la terraza o jardín a lo largo del año, hasta en los momentos en los que antes era incómodo quedarse fuera.
Un poco de historia
Pese a que a nivel tecnológico las pérgolas bioclimáticas son modernas, la idea de crear una estructura de sombra con gran valor decorativo y práctico tiene una dilatada historia; lo cierto es que desde hace muchos siglos infinidad de culturas han usado todo tipo de soportes, marquesinas y cubiertas ligeras de cara a proteger patios o zonas de descanso.
En la arquitectura más clásica, era normal encontrar pasillos cubiertos o estructuras abiertas con las que era posible disfrutar del aire sin quedarse expuesto totalmente al sol. Si hablamos de la zona mediterránea, la relación con el exterior siempre ha sido fundamental. Hablamos de patios interiores, toldos, galerías y porches que son parte de una tradición a nivel arquitectónico pensada para poder convivir con el clima.
Las pérgolas, respecto a ello, son una evolución natural de esa necesidad de crear espacios intermedios entre el exterior y el interior. La versión bioclimática apareció bastante después, justo cuando la ingeniería y la arquitectura comenzaron a trabajar juntas para encontrar soluciones de mayor precisión.
No vale solo cubrir una zona; se debe controlar la luz, ayudar a facilitar un tema tan importante como la ventilación y responder mejor a las diferentes condiciones meteorológicas que se puedan producir. De esta forma, nace una estructura que mantiene la esencia de las clásicas pérgolas de siempre, pero de manera más avanzada.
Una solución muy actual
Ahora, este tipo de pérgolas bioclimáticas tiene un papel destacado en el campo del diseño de exteriores. Lejos han quedado los tiempos en los que se consideraban algo lujoso para pocas viviendas; ahora es una inversión práctica que mejora la calidad de vida en el hogar.
La presencia ha aumentado en áticos, viviendas unifamiliares, negocios de hostelería y espacios de ocio, puesto que son una respuesta de gran elegancia frente a una necesidad bastante común, como es la de crear sombra sin que se cierre el espacio.
Otro de los motivos de su crecimiento es que cada vez hay más interés por encontrar soluciones que sean duraderas y donde sea preciso poco mantenimiento.
El aluminio es el material que más se usa, puesto que resiste la humedad, el paso del tiempo y el uso diario. Todo esto hace que bastantes personas lo vean como una solución práctica, tanto a medio como a largo plazo.
El diseño limpio encaja con las tendencias arquitectónicas más actuales que buscan líneas rectas, materiales sobrios y una integración visual que sea coherente con la propia vivienda.
Lo cierto es que tienen más influencia en la manera en la que vivimos hoy si lo pensamos. Varios factores como el teletrabajo, el ocio en casa y la búsqueda de bienestar han hecho que se valoren bastante más los espacios exteriores y las pérgolas ayudan a que ese uso sea de verdad y no se quede en la teoría, ya que ayuda a tener menor calor, el deslumbramiento o que se produzca una lluvia inesperada.
Beneficios para la salud
Además de la propia utilidad práctica, las pérgolas bioclimáticas nos aportan una serie de beneficios relacionados con el bienestar o la salud. El primero de ellos está relacionado con la protección frente a la radiación del sol. Cuando se tiene un área de sombra, se reduce la exposición directa al sol en las horas de mayor intensidad, algo básico en verano y en las zonas en las que hay muchas horas de luz. El control de la radiación ayuda a mejorar el confort y permite pasar más tiempo al aire libre sin que haya la sensación de agotamiento que produce el calor cuando es excesivo.
Cuando estamos fuera de casa, respirar aire fresco y disponer de un espacio agradable ayuda al descanso mental y contribuye a que se reduzca la tensión acumulada después de una jornada de trabajo. En el día a día también es ventajoso. Si una terraza o el jardín es cómodo, se usará más. Esto hace que tengamos más actividades en esa zona de la casa. Todo ello ayuda a poder desconectar más, dejarse de tanta pantalla y desconectar. La regulación de la ventilación ayuda a evitar que el espacio se vuelva pesado o especialmente sofocante.
No es igual estar bajo una cubierta cerrada que en una estructura en la que se pueda dejar pasar el aire cuando uno quiere. La sensación de frescura colabora a disfrutar de esa sensación de bienestar.
Ventajas en el hogar
En las casas, estas pérgolas se puede decir que son una prolongación natural de la propia vivienda. Con ellas se gana una estancia extra sin tener que hacer una obra de gran complejidad.
Este tipo de espacios se pueden usar de variadas formas: zona chill out, comedor exterior, áreas de juegos, rincón de trabajo o sitio para reuniones informales. Entre sus virtudes podemos hablar de la versatilidad como lo más destacado.
Otro de los puntos positivos es que se protege más el mobiliario exterior. Las mesas, sillas, sofás o los textiles sufren bastante menos cuando se protegen como es debido. Esto hace que el espacio sea más confortable y duradero. El contar con una estructura que preserve mejor los elementos de la terraza se traduce en un menor desgaste y sustituciones.
La estética es importante y, cuando la pérgola se integra bien, mejora mucho la percepción global del jardín o la fachada, puesto que le da una gran coherencia, orden y presencia de cara al exterior. En las viviendas en las que el patio o la terraza, este espacio se desaprovecha; instalar una pérgola cambia totalmente la relación con la casa.
¿Cómo se han adaptado al diseño actual?
Entre las razones que hay para que hayan tenido tanto éxito las pérgolas bioclimáticas está la facilidad que tienen para adaptarse a distintos estilos. No se impone una estética rígida, sino que se integran en proyectos minimalistas, contemporáneos o que son más tradicionales.
Existen modelos que tienen líneas rectas y colores neutros que se funden con la propia arquitectura y otras versiones más llamativas para los que quieren contar con un exterior que cuente con más personalidad. Una de las claves está en la personalización. Actualmente, es posible incorporar cerramientos laterales, sensores, iluminación, sistemas de apertura automática y protección extra contra la lluvia o el viento. Esto hace que la pérgola sea una estructura cada vez más completa y que podrá responder a las necesidades que tenga en concreto cada casa.
Está claro que la evolución que han tenido las pérgolas hace que sea evidente que no son un mero accesorio secundario, puesto que son una parte ya vital de los proyectos domésticos. Olvidémonos de los tiempos en los que eran casi un añadido decorativo; ahora son una inversión en comodidad y permiten que se pueda aprovechar el espacio mejor.

